La música, la visualización y el análisis de datos

Los críticos musicales obtienen sus discos gratuitamente, por lo que sus opiniones generalmente no me interesan (Marilyn Manson)

Las competencias son para los caballos, no para los artistas (Bela Bartok)

Todo se puede explicar con la estadística, el 40% de la gente lo sabe (Homero Simpson)

Sin datos, sólo eres una persona más con opinión (William Deming)

Desde que tengo memoria, he sido un apasionado por la música y por toda la información relacionada a ella.

Recuerdo aquellos inicios de 1990, cuando acompañaba fielmente el Top 20 semanal de Sábado Taquilla (1), o salir a comprar las revistas Rolling Stone para leer, principalmente y antes que nada, las reviews de los discos recientemente editados. Me viene a la mente la indignación que sentía al ver que la valoración de un disco que tanto me gustaba, apenas alcanzaba las tres estrellas. También esperaba ansioso la encuesta anual de suplemento Si!, del diario Clarín, para conocer los artistas y lanzamientos destacados del año. En resumen, no dejaba pasar sin leer ningún artículo con datos relacionados al mundo de la música; si era en forma de listado o ranking, y con números asociados, mejor aún.

Luego llegó Internet, y todo cambió. Comencé a tener acceso a nuevos artistas, ejercité la escucha y hoy disfruto sonidos que jamás antes hubiese imaginado. He perdido un poco la inocencia y maduré en incredulidad. Entendí como funciona el mercado, que la música es una industria y disminuyó mi interés en reconocidos rankings musicales y entregas de premios, aunque confieso que aún me sigo sintiendo un adolescente cuando Spotify me envía el resumen del año con mis estadísticas de reproducciones y listado de preferencias personales. 

Soy ingeniero y músico (2). Amo asistir a conciertos, me declaro entusiasta melómano pero no un audiófilo religioso y, finalmente, resigné (casi) definitivamente el hermoso ritual de comprar un disco físico por la practicidad de contar con el universo musical a sólo un par de clicks de distancia.

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Reiteradas charlas de café, en las que se ha intentado definir si Megadeth es efectivamente mejor que Metallica. El combate eterno de dos pesos pesados del metal, en donde seguramente no faltará la defensa disruptiva de algún indignado minoritario fanático de Slayer. Los amantes de la música hemos vivido varios de estos debates y, en cierta forma, los terminamos disfrutando aún sabiendo que la mayoría de ellos son mas incentivados por la prensa, que por los propios artistas.

En alguna oportunidad casi todos hemos oído la firme aseveración, inicialmente irrefutable, que los Beatles fueron, son y serán la mejor banda de la historia. Hace días presencié un documental de la BBC en donde unos de los entrevistados ponía en dudas firmemente dicha afirmación, argumentando que Kraftwerk es en verdad la mejor y más influyente banda de todos los tiempos, minimizando por completo a los escarabajos ingleses (3).

Formé parte de una banda musical por más de una década y a pesar de ser una experiencia extraordinaria y sumamente gratificante, en especial esos esporádicos y efímeros momentos en donde las interpretaciones individuales logran la máxima sinergia grupal, siempre me resultó un poco tedioso el hecho que todas las decisiones compositivas deban ser permanentemente consensuadas. Con el paso del tiempo, este concepto me llevó a pensar si el trabajo artístico en equipo no termina finalmente perjudicando la calidad del producto musical, y si posiblemente la creatividad del artista que compone en solitario, acaba siendo artísticamente mucho más efectiva.

Me he cuestionado, en más de una oportunidad, si es que yo me he puesto más exigente o la calidad de los trabajos musicales de los artistas va efectivamente disminuyendo con el avance de su trayectoria. O será lo contrario, ¿será que los músicos son en realidad como los vinos: mientras más viejos, mejor?. 

Homero Simpson, gran fanático del rock en su juventud, pero tristemente aburguesado por los machaques de la vida misma, argumentó en una oportunidad que el Rock logró la perfección en 1974. Como admirador del personaje y ferviente seguidor de Queen, siempre tuve simpatía por esa frase; en dicho año se produjo el lanzamiento del que considero es el mejor disco que Queen haya creado: “Sheer Heart Attack” (4). Es conocida también la disputa sobre ¿cuál de las reinas fue mejor, la de los setenta o la de los ochenta?.

Gran cantidad de amigos y conocidos que transitan la mitad de su vida, argumentan que los 80's fueron los mejores años en lo que a lanzamientos musicales se refiere, los adultos mayores recuerdan con nostalgia los buenos 70's.  Por el contrario, siempre sostuve que los 90's fue efectivamente la década dorada del Rock, especialmente, el año 1991 en donde se lanzaron grandes discos clásicos que han sido la banda sonora del 75% de mi vida. En dicho año se editó el admirado Blood Sugar Sex Magic de los Red Hot Chili Peppers, el magnífico Ten de Pearl Jam, el disruptivo Nevermind de Nirvana, el futurista y revolucionario Achtung Baby de U2 o el multiplatino disco negro de Metallica, por nombrar solo algunos. No hay manera que otro año que pueda superar a 1991, ni siquiera 1974, ¿o si?

Con gran astucia publicitaria, Estados Unidos ha conseguido siempre posicionarse mundialmente como el mejor país en lo que a casi cualquier cosa se refiere. En este caso, puede que sea justificado; a fin de cuentas, es el país que dio a luz a grandes leyendas, como Bob Dylan, Jimi Hendrix, Elvis Presley, Bruce Springsteen, Velvet Underground o Ramones. Personalmente siempre he sentido que es Inglaterra quien ha sido, y continúa siendo, la mejor usina productora mundial de contenidos musicales. ¿Estaré en lo cierto?

Decidí intentar combinar mis dos hemisferios cerebrales, juntar la pasión por la música con mi perfil académico, e iniciar un camino de investigación en donde, a través de ciertas premisas, supuestos y simplificaciones, consiga intentar dar respuesta a éstos y otros interrogantes del mundo de la música, de un modo analítico y estructurado.

Así es como nació MOC | Music On Charts .

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El análisis se acota a considerar principalmente los lanzamientos oficiales de estudio pertenecientes al  género Rock/Pop. Dentro de este género, además de los estilos homónimos propiamente dichos (con sus variantes), se incluye otros importantes estilos que forman parte del género, como son el Blues, el Punk, el Metal, el Folk y las denominadas bandas Alternativas.

Los datos de análisis están compuestos por las calificaciones de los trabajos discográficos de cientos de artistas, tomando inicialmente como guía de referencia los listados incluidos en distintos libros y publicaciones especializadas, a los cuales he complementado con decenas de otros artistas que, a mi humilde entender, injustamente han quedado excluidos de dichos listados. A su vez, he decidido considerar a aquellos reconocidos artistas de difusión masiva, que han compuesto canciones con estructura de Pop tradicional, aunque sus trabajos hayan sido interpretados en su totalidad con instrumentos electrónicos. 

A sabiendas que la música es arte, y todo arte es de carácter personal y subjetivo, el análisis sólo es posible de ser realizado si se encuentra alguna variable cuantitativa que oficie como medio de comparación. En tal sentido, y dentro de las subjetividades, no existe herramienta de análisis “más objetiva” que las calificaciones de los discos, realizadas por críticos musicales de medios reconocidos. Para realizar un ajuste fino de los resultados y darle un toque más democrático al ejercicio, se ponderaron miles de evaluaciones de usuarios independientes que han cargado voluntariamente sus calificaciones en distintos sitios independientes especializados.

Se abre seguramente otro interrogante: ¿es justo y/o suficiente evaluar a un artista estrictamente por sus obras musicales, o sus discos son sólo un engranaje de una estructura más compleja, que incluye además su apariencia, sus declaraciones, su carisma, su manejo de medios, su estructura publicitaria, el diseño de arte de sus álbumes, las puestas en escena de sus shows, etc?. Esta discusión es extremadamente tan compleja como apasionante, imposible de cuantificar, por lo que no sólo excede el alcance de este proyecto sino que es preferible que siga siendo parte del folklore musical e infinitas charlas de café.

Dani Roperto.

MOC | Music On Charts

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1. Sabado Taquilla. Chile. 

2. Baterista

3. Kraftwerk, Pop Art, BBC. 

4. Si, mejor aún que "A Night at the Opera".
 

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